El reto de universalizar la accesibilidad

Ilustraciones sobre accesibilidad universal

10.Abril.2015

Accesibilidad Universal

Decir que trabajamos por la accesibilidad universal es decir que queremos lograr que cualquier persona pueda acceder y utilizar cualquier espacio, producto o servicio existente con independencia de sus circunstancias. Es decir, nos referimos, por tanto, a que se debe diseñar, producir y mantener entornos, productos y servicios con alguna metodología que piense, acepte y comprenda la diversidad humana: diseño para todas las personas, diseño inclusivo, diseño centrado en la persona... Y, teniendo en cuenta que las personas con discapacidad somos quienes más dificultades encontramos en nuestra relación con el entorno, promover la accesibilidad universal es ir haciendo realidad nuestra participación en igualdad en la sociedad: en las actividades de ocio y culturales, educativas, laborales, sanitarias, políticas,… 
 
A lo largo de los años hemos aprendido a pensar en las diversas capacidades de las personas y en sus alteraciones que crean situaciones de discapacidad. Hemos aprendido a universalizar la accesibilidad dejando de centrarnos solo en algunas personas con discapacidad para pensar en todas ellas. El reto es investigar para aportar criterios y soluciones técnicas que puedan estandarizarse y den respuesta a las necesidades aún sin resolver, especialmente las de las personas con discapacidad cognitiva, o que se han resuelto únicamente en la legislación y todavía no han sido o son mal llevadas a la práctica.
 
Si analizamos vemos que en España hemos logrado tener una legislación en accesibilidad a la edificación, al transporte o a los productos y servicios TIC que nos sitúa entre los países más avanzados. Esto es así puesto que también compartimos con esos países las carencias, que antes comentaba, respecto a la necesidad de respuestas en accesibilidad ante algunas situaciones de discapacidad. Pero nuestra práctica, el cumplimiento de la legislación vigente, es bastante menor que el que correspondería a su avanzado desarrollo. Una de las causas más frecuente de esa no aplicación, lamentablemente, es el desconocimiento de los profesionales sobre los porqués de los criterios y soluciones técnicas existentes. Por ello, debemos seguir trabajando para conseguir uno de los retos principales: que el conocimiento en esta materia se adquiera en las estancias donde se imparte la formación ordinaria para el ejercicio de la profesión, bien sea formación profesional básica, bien sea universitaria. 
Formación e investigación son los dos componentes imprescindibles de la receta para que cualquier entorno, producto o servicio, sea real o virtual, sea diseñado, producido y mantenido teniendo en cuenta las necesidades de las personas, sea cual sea su capacidad.
 
Un tercer ingrediente, que no puede faltar, es la voluntad para aplicar siempre en el ejercicio profesional, cada cual dónde y cómo le corresponda según su función, los criterios y soluciones conocidas.
 
Y, la mejor solución siempre, será aquella que ha contado con las personas que utilizarán el producto, servicio o entorno, y que se ha gestado en equipos pluridisciplinares, con todos los posibles profesionales implicados en su diseño, producción y gestión.  
 
Jesús Hernández Galán
Director de Accebilidad Universal y Estrategia de las Empresas
Fundación ONCE
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