Discapacidad y Sostenibilidad: un sólido binomio, un largo camino

Imagen de la portada de la Guía

11.Septiembre.2015

Internacional

Una soleada mañana de 2015, a punto de comenzar la primavera, florecía el resultado de una fructífera colaboración internacional. El 11 de marzo, se presentaba en Madrid, ante una nutrida audiencia, una Guía titulada “La Discapacidad en las Memorias de Sostenibilidad” (“Disability in Sustainability Reporting” en su versión inglesa). La Guía surgía de la alianza entre la Fundación ONCE y el Global Reporting Initiative, GRI. Dos entidades de referencia, la primera en el ámbito de la discapacidad, y la segunda representando al estándar que siguen más de 7000 empresas y organizaciones de todo el mundo para elaborar sus informes o memorias de sostenibilidad, responsabilidad social corporativa, empresarial, o de valor compartido. 
 
Esta publicación veía la luz tras un intenso invierno de trabajo, suponiendo un hito histórico en el ámbito de la Discapacidad y la Sostenibilidad, y dando respuesta a una demanda largamente anhelada por nuestro sector, así como por diversas empresas y organizaciones que cada vez más toman en cuenta la realidad de las 1000 millones de personas con discapacidad en el mundo. En aquella mañana de presentación, se producía un verdadero reconocimiento internacional de que la Discapacidad forma parte de la Sostenibilidad y de que, por tanto, estos conceptos unidos merecen ser incluidos, comunicados, y compartidos, en las memorias o informes que hablan sobre los impactos y el desempeño económico, social y ambiental de las organizaciones. 
 
Que la Discapacidad forma parte de la Sostenibilidad – y que esta última por supuesto no se limita a aspectos medioambientales si no que incluye también la cohesión social- era una cuestión clara para la Fundación ONCE, así como para el movimiento de la discapacidad, desde hace mucho tiempo. También lo viene siendo, cada vez más afortunadamente, para diversas empresas, administraciones públicas y otras entidades e instituciones. Muestra de ello son diferentes iniciativas que han ido surgiendo, desarrollándose y creciendo con éxito, con el impulso de la Fundación ONCE y la colaboración de múltiples agentes, como son el Foro Inserta Responsable, el Foro de la Contratación Pública Socialmente Responsable, o el Sello Bequal, en el ámbito español, o la Red Europea de Responsabilidad Social Empresarial y Discapacidad (RSE+D) en el ámbito europeo, por destacar algunos ejemplos.
 
Pero hasta la primavera de 2015 no se produjo el hecho diferencial de que una entidad de referencia internacional, generadora de estándares de reporte de sostenibilidad, los más seguidos, ajena al sector de la discapacidad, y con una capacidad de influencia mundial, reconociera y desarrollara, con nuestra ayuda y la de diversos expertos y expertas de diferentes partes del planeta, la naturaleza del binomio Discapacidad- Sostenibilidad. 
 
Sin duda esto ha sido fruto de un proceso anterior, un largo camino, en el que podemos identificar al menos cuatro factores de éxito, señalados aquí brevemente, y que intentan resumir un devenir lleno de esfuerzos individuales, trabajo colectivo, voluntad e ilusión. En primer lugar, la dilatada trayectoria de la Fundación ONCE en el ámbito de la RSE y la Discapacidad, con las iniciativas destacadas anteriormente, así como con otros instrumentos concretos como fue la primera Guía de RSE y Discapacidad, publicada allá por 2009. 
 
En segundo lugar, podemos destacar un hito que no debe pasar desapercibido y que fue el reconocimiento de la Discapacidad como parte de la agenda de RSE europea, incluyéndose la referencia a la misma en la Estrategia de RSE adoptada a finales de 2010 por la Comisión Europea. A ello contribuyó la Fundación ONCE a través de la Red Europea de RSE+D y ha sido a su vez una de las palancas para hitos posteriores, como un reconocimiento significativo de la discapacidad en la Estrategia Española de RSE en 2014. 
 
Un tercer factor, que ha conducido de forma inequívoca y directa a la generación de la colaboración con GRI, a la elaboración común de la Guía y a la consolidación del binomio Discapacidad-Sostenibilidad, fue la exitosa campaña “GRI4Disability” en el que la Fundación ONCE y el Comité Estatal de Representantes de Personas con Discapacidad, CERMI, cuya colaboración siempre ha sido fundamental, impulsaron en 2013, con el objetivo de llamar la atención de GRI para que incluyera la dimensión de la Discapacidad en su ámbito de actuación. 
 
Y un cuarto factor, sin el que la Guía “La Discapacidad en las Memorias de Sostenibilidad”, la campaña previa, la Red Europea de RSE+D y varias de las iniciativas mencionadas aquí no habrían sido posibles, al menos en la forma, dimensión e impacto adquirido, es la contribución del Fondo Social Europeo, concretamente a través del Programa Operativo de Lucha contra la Discriminación 2007-2013, en marcha hasta finales de 2015, en el que la Fundación ONCE participa como producto de la confianza ganada y la alianza con la UE desde hace más de 15 años.
 
Estos cuatro factores, junto con muchos otros, han contribuido a que la Discapacidad y la Sostenibilidad sean conceptos cuya vinculación ya no puede cuestionarse, y cuya riqueza y amplitud, señalada en la Guía generada con GRI, no puede desestimarse. Así, la Guía defiende, por un lado, la sostenibilidad como marca de identidad del futuro negocio, la importancia de la transparencia, la comunicación de impactos, los informes de sostenibilidad como instrumentos no solo de comunicación sino también de gestión y mejora continua y, por otro, la necesidad de mejorar la situación social y laboral de las personas con discapacidad en el mundo, el respeto necesario a sus derechos y la no discriminación (en línea con la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad), así como el valor empresarial de la discapacidad en relación con el talento, la diversidad, la innovación, las oportunidades de negocio y las ventajas competitivas. 
 
Aspectos como el gobierno corporativo, el empleo y el trabajo digno, la accesibilidad, las relaciones con clientes, proveedores, socios comerciales y con la comunidad, por señalar diferentes aspectos que aborda la Guía, son susceptibles de considerar e incluir la dimensión de la discapacidad. En este contexto, las personas con discapacidad, sus familias, y las entidades que las representan, constituyen indiscutiblemente un grupo de interés a ser considerado.
 
No quisiera finalizar sin hacer un apunte a la experiencia personal que ha supuesto tomar parte en la generación de esta Guía así como, a través de los años, en diversas iniciativas de la Fundación ONCE en materia de RSE y Discapacidad. Socióloga, formada en el ámbito de la sostenibilidad en el aula y en el trabajo, ha sido emocionante tener la oportunidad de vivir la construcción desde el inicio de un binomio que ha ido cobrando cada vez más fuerza, que ha sumado cada vez más compañeros de viaje, y que ha contribuido a la transversalización -o “mainstreaming” en su equivalente inglés- de la discapacidad, convirtiéndose en un grano de arena más, desde un ámbito concreto, para crear una sociedad más inclusiva. Agradecida me siento de haber participado en esta aventura, que sin duda continúa. 
 
 
Carla Bonino Covas
Técnica Experta del Departamento de Programas Europeos de la Fundación ONCE
 
 
 
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