La discapacidad no es un límite

Foto de Manuel Alejandro González

13.Enero.2017

Formación

Mi nombre es M. Alejandro, tengo 31 años y soy acondroplásico, una enfermedad físicamente reconocible por su baja estatura.  Profesionalmente soy doctor en Física por la Universidad de Granada. Y en este post os voy a hablar de cómo uno puede llegar a lo más alto académicamente y seguir creciendo.
 
Mi infancia fue normal. A los 10 años, tuve que tomar una decisión. Podía iniciar un camino de operaciones quirúrgicas para alargar tanto las piernas como los brazos, o quedarme como estaba y tener una estatura máxima de 1.20 cm. Escogí la primera.
 
Esta decisión me ha llevado en ciertos intervalos de tiempo a tener movilidad aún más reducida. Con estos problemas, yo seguía yendo al colegio/instituto/universidad. ¿Por qué? Porque en casa me aburría y si salía me distraía además de aprender algo. Terminé el bachillerato, y continué avanzando en la universidad. Era  el paso más lógico conociendo mis dificultades de realizar cualquier tipo de trabajo físico.
 
¿Y qué carrera escojo? Me gustan las matemáticas, pero quería que se aplicaran a algo. Por lo tanto la carrera escogida fue Física. Costó, entré en quirófano en primero, segundo y cuarto, pero con esfuerzo acabé licenciándome. Otras personas, sean discapacitadas o no, abandonan o lo dejan. Pero toda lucha tiene su recompensa. 
 
Y cuando me dicen que he aprobado la última asignatura, me pregunté ¿qué hago? Profesor de instituto, oposiciones, o seguir avanzando al siguiente paso; el doctorado. Aparecen otros problemas, pero obtengo mi máster y finalizo el doctorado hace medio año. He llegado al nivel más alto académicamente, ni nada ni nadie ha sido capaz de frenarme a la hora de lograr mi objetivo. 
 
Ahora sigo creciendo en mi carrera investigadora. Estoy trabajando en un grupo donde no se me valora por mi discapacidad, sino por mi persona. Pero en estos tiempos la ciencia en este país requiere de financiación. Y gracias a las becas ‘Oportunidad al Talento’ de Fundación ONCE, las personas con discapacidad reciben ayuda y empuje para lograr el resultado deseado, para poder competir en igualdad de condiciones con todo el mundo.
 
La discapacidad nunca debe ser una desventaja. Con ella o sin ella, si uno se lo propone puede llegar a lo más alto. Y en mi caso, esto ha sido posible gracias a Fundación ONCE, que me ha otorgado una beca de investigación. Si yo lo he conseguido, tú también puedes superar tus límites.
 
Manuel Alejandro González Garrido 
Investigador becado por Fundación ONCE

 

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