Decidiremos nosotros cuándo podemos viajar solos y cuándo no

Manifestación contra Rayanair

27.Enero.2017

Accesibilidad Universal

No todos los ciudadanos son conscientes de las dificultades que las personas con discapacidad podemos encontrar al utilizar los medios de transporte. Para nosotros, algo tan sencillo como coger el metro o el autobús puede convertirse en todo un desafío que se repite a diario. Así, por ejemplo, una persona con discapacidad física puede tener dificultades para acceder al metro; una persona con discapacidad visual puede tener dificultades para subirse al autobús correcto. o una persona con sordoceguera puede tener dificultades para bajarse en la parada que desea. Y todas estas dificultades no sólo se concentran en los medios de transporte urbanos, sino que se extienden (y en multitud de ocasiones se acentúan) al utilizar los medios de transporte interurbanos. 
 
Pero hace ya mucho que las personas con discapacidad luchamos por superar todas estas dificultades y conseguir nuestra autonomía personal. Precisamente es este movimiento reivindicativo el que hace que cada día más compañías sean conscientes de nuestras necesidades y, en consecuencia, faciliten los servicios necesarios y hagan accesibles sus instalaciones.
 
Por desgracia, todavía hay compañías de transporte que no entienden nuestra necesidad de sentirnos independientes, compañías que, muy lejos de considerarnos pasajeros, nos tratan como mercancía. 
 
Ryanair es una de ellas, o por lo menos eso fue lo que demostró cuando, tras indicarle que era una persona sordociega que necesitaba acompañamiento en el aeropuerto desde salidas hasta el avión, me comunicó que no podría volar solo por razones de seguridad. La decisión dolió, pero peor fue la tristeza que sentí por la actitud que la aerolínea mantuvo, que ni siquiera intentó escucharme y dejó clara su posición: “O te buscas un acompañante y haces una reserva adicional, o te reembolsamos tu dinero”. Y es que las decisiones pueden cambiarse, pero las actitudes difícilmente cambian. 
 
Al igual que Ryanair, otras aerolíneas adoptan este tipo de decisiones al amparo de una regulación europea que las permite. Y yo me pregunto: ¿Por qué no podemos volar solos si las aerolíneas así lo deciden? ¿Por qué tenemos que buscar un acompañante y hacer una reserva adicional? Estas aerolíneas nos dirán que es por nuestra seguridad, pero yo os diré la verdad: es por nuestra discapacidad. Y sí, somos personas discapacitadas, pero antes que discapacitadas somos personas, personas con los mismos derechos que los demás. 
 
Así que, mientras esperamos y esperamos a que el Parlamento Europeo modifique una regulación que vulnera nuestros derechos fundamentales, escúchenme bien aerolíneas que discriminan: si alguien tiene que decidir si podemos volar solos o si necesitamos acompañante, ese alguien somos nosotros.
 
Fuentes: 
 
Javier García Pajares
Primer Erasmus sordociego becado por Fundación ONCE 
 
 
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