Mujeres con discapacidad, segundas oportunidades en el mundo rural

Paisaje rural

13.Octubre.2017

Empleo

¿Alguna vez habéis tenido el gran placer de vivir en un pueblo pequeño? Sus costumbres, sus gentes… ¡Y  la cantidad de comida y cosas ricas! Por norma general, siempre he pensado que la vida en un pueblo es mucho mejor, ¡sin menospreciar a las grandes ciudades!

Pues con ese pensamiento me fui hace 15 años a vivir a un pequeño pueblo en Toledo. Todo era como os comentaba antes: comida, celebraciones, y todo con un aditivo, tenía a una parte de mi familia más cerca aún.

Pero como en todos los cuentos, las historias no siempre son de hadas y princesas, y a veces, también nos encontramos baches en el camino. Como me pasó a mí…

La vida rural está muy bien, pero tras todo el lado bonito de las cosas, durante una pequeña temporada, tuve la mala suerte de encontrarme con un bache más difícil de superar.

Siendo sincera, mi experiencia de trabajo en un entorno rural fue algo más complicada de lo que puede ser en una ciudad. Eso, sin tener en cuenta, que ya de por si es muy difícil tener una buena experiencia de trabajo siendo mujer con una discapacidad. La parte mala de un pueblo está en la dificultad que tienen las personas llegadas de fuera para encontrar un trabajo, máxime si tienen una discapacidad.  

Encontrar trabajo siempre  ha resultado una labor complicada para una persona con discapacidad, porque no a cualquiera le gusta tener a alguien con discapacidad trabajando en su empresa (eso siempre da lugar a dudas de la capacidad que podemos tener para realizar nuestro trabajo día a día).

En general, tener una discapacidad es muy difícil de llevar, ya que tienes que convivir con unas medidas que puede que nunca hayas necesitado y  puede ser que tengas que adaptarte a unos horarios y ausencias que impliquen faltar a tu puesto de trabajo. Eso es algo que siempre va a ser un problema en la mayoría de los trabajos, pero también es algo que siempre estará ahí…

Aun así, y por suerte, como he contado al principio, los pueblos tienen cosas buenas, y por lo tanto, creo que siempre, por más difícil que sea, puede haber en ellos una posibilidad de encontrar un puesto de trabajo. Incluso cuando esa búsqueda va acompañada de una discapacidad de mayor o menor grado.

Por eso, si alguna vez alguien me preguntara: ¿Buscarías de nuevo un trabajo en un entorno rural?  Respondería que sí, sin dudarlo ni un solo momento.  Porque ya tenemos dificultades, pero sabemos afrontarlas, porque somos mujeres con discapacidad y, sobre todo, porque somos mujeres valientes por encima de todo.  

Y encontrar un trabajo para una persona con discapacidad que es valiente no tiene ninguna dificultad.

Laura Viedma Manzano

 

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