Tenemos derecho a recibir una buena educación

Clara en una mesa de trabajo

21.Marzo.2018

Derechos

Cuando me pidieron que escribiese por el  Día Mundial del Síndrome de Down, con mi grupo de autogestores aprovechamos para hablar sobre lo que nos preocupa. El tema que más nos enganchó fue el de la Educación. Y es que hay muchas cosas que mejorar en los colegios.

Yo misma y la mayoría de mis compañeros hemos estudiado en los mismos colegios e institutos que niños sin discapacidad, pero todos conocemos a alguna persona que haya ido a colegio de educación especial y eso no está nada bien. ¡Queremos estudiar en los mismos lugares que el resto de las personas!

Es muy bueno que en el aula haya niños con y sin discapacidad juntos. Todos aprendemos de todos y todos queremos tener amigos diferentes.

Mis compañeros y yo, tenemos muchos recuerdos del colegio. Algunos buenos y otros no tan buenos.

Como recuerdos positivos algunos de los que han salido han sido:

“Yo allí he conocido a mi primer amor”; “algunos compañeros me ayudaban cuando tenía alguna duda o me volvían a repetir lo que había dicho el profesor y no me había quedado claro”; “recuerdo con cariño a mis quintas, me gustaba jugar con ellas a la pelota en el patio”; “fui con los del instituto a cenar y es uno de mis mejores recuerdos”.

Como veis, todos estos recuerdos están relacionados con los buenos ratos pasados con otros niños sin discapacidad.

Pero, también tenemos recuerdos regulares:

“Castigos como copiar 100 veces una frase , aunque tengo que reconocer que hablaba por los codos y a veces no atendía nada”;  “me pillaron copiando en clase de francés porque no tenía ni idea de lo que hablaban”; “cuando estaba en la  silla de pensar, lo único que hacía era contar ovejas, no pensaba;,  “me escapaba del colegio cuando me aburría y me iba derecha a mi casa y mi  madre me decía: eso no se hace, muchacha!”.

Al compartir estos recuerdos, nos damos cuenta de que a veces lo que nos pasaba era que los profesores explicaban de forma que nosotros no entendíamos y eso nos hacía “hacer trastadas”.

La solución no es que se nos  saque del aula para ir apoyo. Lo que debería ser es que el apoyo sirva para todos y así todos aprendemos.

Es cierto que muchas veces sí necesitamos apoyo, pero tiene que estar dentro, o el profe tiene que dar la clase de modo que nos enteremos todos

Quiero decirle a los profesores que queremos aprender los mismos temas que los demás, aunque necesitamos que estén adaptados para comprenderlos. No es tan difícil; sólo necesitamos más tiempo y una explicación sencilla para enterarnos de las cosas.

Queremos que nos traten por igual. Somos iguales. Tener una discapacidad no nos hace ni peores ni mejores simplemente AUTÉNTICOS pero ante todo PERSONAS.
 

Clara Sánchez
 

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