La conquista del Camino de Santiago

Tres personas en silla de ruedas haciendo el Camino de Santiago

25.Enero.2019

Ocio y Cultura

El Camino de Santiago, una 'cumbre' que jamás pensé conquistar y menos con
tetraplejia.
 
A través de la Comisión de Prestaciones de Asepeyo, mutua que me respalda en diversas materias de apoyo para mi bienestar, he podido ir probando y descubriendo diferentes aventuras que jamás, ni siquiera sin discapacidad, podría haber alcanzado. Una de estas aventuras, además de Trailwalker, ski, etc, fue la de realizar el Camino de Santiago.
 
Una experiencia que sinceramente tenía ganas de vivir, pero conociendo las exigencias por otros peregrinos, se me atragantaba el sólo pensarlo. Lo acepté, como todo lo que hago desde que tengo esta condición de tetraplejia, sin pensar en los problemas que podría encontrarme, si es que hubiese, claro.
 
Nuestra ruta empezó en Astorga, un pueblo precioso al que me encantaría volver y que gratamente me sorprendió por su accesibilidad y por sus ofertas socioculturales para los  peregrinos.
 
Un total de 200 kilómetros por diferentes poblaciones de Castilla León y Galicia me iban a descubrir las capacidades de adaptación a las posibles barreras que nos íbamos a encontrar. Cinco etapas exigentes por un itinerario desconocido y con sentimientos encontrados.
 
Para estos retos tenemos que prepararnos físicamente y sobre todo emocionalmente. Pero esto último no lo había tenido muy en cuenta y fui experimentándolo durante el recorrido, porque sinceramente, el Camino saca lo máximo de ti.
 
Posiblemente la etapa de la subida a O Cebreiro fue la más dura de este Camino de Santiago. Una etapa corta en cuanto a kilómetros, pero muy exigente por sus pronunciadas rampas.
 
Las siguientes etapas  pudimos hacerlas con total normalidad, ya que al ir con 'handbike', bicicletas adaptadas, tuvimos que hacerlo por itinerarios asfaltados, puesto que los peatonales son inaccesibles en su mayoría.
 
Al ser una actividad organizada por la mutua, tuvimos la 'suerte' de hospedarnos en hoteles de tres y cuatro estrellas, garantizándonos así tener un descanso más 'accesible' ante las opciones que existen de albergues. Esto quizás sea lo que más nos preocupa a las personas con discapacidad, ya que el descanso debe ser la clave de una experiencia dura como la del Camino de Santiago.
 
En la  última etapa, puede ser quizás en la que desprendes todos esos sentimientos y emociones que has ido viviendo y superando durante el Camino. En esos momentos no recuerdas las barreras sorteadas, solo piensas en que has podido conquistar uno de los mayores retos que se puede proponer una persona con discapacidad: la de superarse a sí misma y creer en sus capacidades.
 
Buen camino.
 
 
Francisco Javier Zuasti Garrido, 
persona con tetraplejia
 
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