¿Por qué la pérdida de audición puede ser una doble pérdida?

Raquel junto a más personas

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Derechos

La pérdida de audición supone dejar de percibir sonidos y, con ello, el mundo que nos rodea, pero, sobre todo, la posibilidad de comunicarnos con nuestros iguales a través del lenguaje, que es la herramienta que tenemos las personas para expresar nuestras ideas y emociones. Si falla la comunicación, se ve seriamente afectada nuestra capacidad de relacionarnos con los demás, de comprender nuestra realidad y de desarrollar cualquier tipo de aprendizaje.

Soy doble titulada universitaria y actualmente trabajo en el sector para el que me formé, y todo ello a pesar de que tengo una importante sordera bilateral desde que era un bebé. Por este motivo utilizo un audífono, ya que en el otro oído tengo pérdida total. 

Sé bien de lo que hablo cuando abordo el tema de la pérdida de audición y lo que esta supone. La primera gran barrera que tuve que superar fue la adquisición del lenguaje, cosa que no habría conseguido sin la ayuda de un audífono, que es el motor de mi vida. Las personas sordas no podemos prescindir de ellos.

A medida que fui creciendo nuevas barreras fueron apareciendo, ya que al pasar del entorno familiar al colegio la distancia para escuchar fue ampliándose, como cuando estaba sentada en clase para escuchar al profesor. Aquí los audífonos seguían siendo imprescindibles para comunicarme con mis compañeros, pero también como enlace a otros dispositivos que me ‘acercaban’ el sonido, como es la emisora de FM que utilicé en mi etapa escolar y universitaria. Este aparato me permitía escuchar al profesor como si lo tuviese a mi lado. 

Un dispositivo similar, conectado al audífono, utilizo ahora en mis reuniones de trabajo. Y, afortunadamente, cada vez es más frecuente encontrarse en los espacios públicos bucles magnéticos que nos facilitan la comunicación a través de nuestro audífono. Por tanto, el audífono es un elemento imprescindible para las personas sordas porque permite comunicarnos, mejora nuestra autonomía y desarrollo personal.

Es esencial que se apoye el acceso a los audífonos a todas las personas. Actualmente, el Sistema Nacional de Salud contempla su financiación hasta los 26 años y para determinados supuestos de pérdida bilateral, por lo que quedan fuera, entre otras, las personas con sordera unilateral. Si los apoyos que necesita una persona sorda no están garantizados, la propia pérdida auditiva puede acabar traduciéndose también en una pérdida de derechos y oportunidades. No sería justo.

 

 Raquel P.A.

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