Quince años de autonomía gracias a una casilla
Cada mañana, antes de salir de casa, empieza mucho más que mi rutina: empieza mi autonomía. Gracias al Programa FAP (Fomento de Autonomía Personal) de Cocemfe Valencia, puedo levantarme, asearme, vestirme, desayunar y prepararme para afrontar el día. Puede parecer algo cotidiano, pero para mí ahí está la diferencia entre depender de las circunstancias o poder construir mi propia vida.
Llegué a València en 2011 desde Egipto para estudiar un máster. Al mismo tiempo, teletrabajaba con Oracle Egypt. Empezaba una nueva etapa, con ilusión y también con muchos retos que no siempre se ven desde fuera. Fue entonces cuando comenzó mi relación con el Programa FAP, un apoyo que me ha acompañado durante 15 años y que ha sido fundamental para que yo pudiera seguir avanzando.
Durante este tiempo he cambiado de trabajo cuatro veces. He seguido creciendo, adaptándome y abriendo camino. Pero nada de eso se sostiene solo con ganas. La autonomía personal necesita apoyos reales, constantes y bien entendidos. En mi caso, el FAP no ha sido solo un servicio: ha sido la estructura que me ha permitido estudiar, trabajar, hacer deporte y desarrollar mi proyecto de vida con dignidad.
Hoy trabajo en Cocemfe Valencia como técnico de mapeo de accesibilidad. Mi labor consiste en identificar barreras y detectar mejoras para que los entornos sean más accesibles para todas las personas. Y hay algo en mi historia que me emociona especialmente: las personas que me prestan apoyo en el FAP son hoy también compañeras de trabajo. Compartimos equipo, objetivos y compromiso. Para mí, eso representa de forma muy clara lo que significa la inclusión real.
Por eso, cuando se habla de la X Solidaria, yo no pienso en una casilla abstracta, sino en vidas concretas, en oportunidades, y en la posibilidad de que una persona pueda estudiar, trabajar, participar y aportar a la sociedad con los apoyos adecuados. Sin esa X, mi vida sería otra. Con ella, mi vida es mía.
Marcar la X Solidaria no cuesta nada, pero cambia vidas concretas. La mía es una de ellas.
Mohamed Ibrahim Soliman
Entradas relacionadas

