Ilusión
Como comisaria de la X Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE, tengo que decir que hay una palabra que ha guiado especialmente esta edición: ilusión.
La ilusión entendida no solo como alegría o esperanza, sino como esa fuerza que nos mueve, que nos permite imaginar otros futuros, abrir posibilidades y seguir creando incluso cuando el camino no siempre es sencillo.
La X Bienal nace precisamente de ahí: de la voluntad de poner en el centro la creación artística de personas con discapacidad y de acercarnos a sus obras desde la curiosidad, el respeto y, sobre todo, desde la libertad de mirar. Porque cuando hablamos de arte y discapacidad, todavía necesitamos romper algunos prejuicios y cambiar determinadas miradas.
Durante demasiado tiempo, la discapacidad se ha contado principalmente desde las dificultades, las barreras o las necesidades. Todo ello forma parte de la realidad, pero no puede ser el único relato. También hay creatividad, talento, pensamiento, deseo, humor, belleza, imaginación e ilusión. Y hay artistas que utilizan todas esas herramientas para construir discursos propios y hablarnos del mundo.
Para mí, uno de los grandes valores de esta Bienal es precisamente que permite encontrarnos con esas voces sin reducirlas a una etiqueta. Las obras no están aquí para ilustrar la discapacidad. Están aquí para provocar, emocionar, hacernos preguntas y, en algunos casos, incluso descolocarnos. Son obras que merecen ser contempladas y valoradas por aquello que aportan al arte contemporáneo.
Difundir la vertiente artística de las personas con discapacidad es, por eso, mucho más que dar visibilidad. Es reconocerlas como parte activa de nuestra cultura. Es generar oportunidades y referentes. Es contribuir a que una persona con discapacidad pueda verse también como artista, creadora, autora y protagonista.
Y es, además, una forma de entender la inclusión desde un lugar diferente: no solo preguntarnos cómo hacemos accesible la cultura, sino también quién tiene la oportunidad de crearla, de transformarla y de formar parte de ella.
La ilusión que atraviesa esta Bienal es también la ilusión de abrir puertas, de ampliar miradas y de imaginar una cultura más diversa, donde todas las personas puedan encontrar su espacio para crear y expresarse.
Como comisaria, me siento muy orgullosa de haber acompañado este proyecto y de haber podido compartir estas obras y estas miradas.
Me gustaría que quien visite la Bienal se llevara algo más que una experiencia artística, que saliera con una pregunta, una emoción, una idea nueva, participara en algún taller o, simplemente, con un poco más de ilusión.
Porque a veces el arte no solo nos ayuda a mirar el mundo de otra manera. También nos recuerda que podemos imaginarlo de otra forma.
Antonella Montinaro,
comisaria de la
X Bienal de Arte Contemporáneo
de Fundación ONCE
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