Los milagros existen

Imagen de unas manos trepando por una cuerda con el cielo azul de fondo

08.Septiembre.2021

Historias personales

Los milagros existen. Y en la fibrosis quística todavía más. Pero no os creáis que me refiero a golpes de suerte, a coincidencias o al azar. No, me refiero a milagros en forma de preciosas personas que se van cruzando en tu camino y poco a poco van configurando parte de ese conjunto de fenómenos que hacen que tu día a día con la FQ sea más fácil, más feliz y más llena de aire.

Y esas personas, esos milagros van apareciendo muy lentamente, casi sin darte cuenta. Desde tus padres que pelean desde el primer momento por ti, a aquel pediatra que, después de dar mil tumbos por un montón de consultas y hospitales, te diagnostica por fin la fibrosis quística y con sus conocimientos te acompaña en tus primeros años. Y ese goteo de profesionales de la medicina que van cuidándote, mimándote, cambiando el rumbo de los acontecimientos… Médicos, enfermeras, fisioterapeutas, psicólogas, trabajadoras sociales, que te acompañan en tu fisioterapia, tratamientos, hospitalizaciones, crisis y momentos durísimos.

Y por supuesto personas que se van adhiriendo a tu camino y que te cogen de la mano para no soltarte ya jamás y acompañarte en cada uno de los instantes que van confeccionando lo que eres, lo que vives.

Pero la fibrosis quística, una enfermedad genética y degenerativa que afecta sobre todo a los pulmones y al sistema digestivo, te va poniendo zancadillas, te va mermando tu capacidad física, tu capacidad pulmonar hasta que el respirar se convierte en una lucha intensa a vida o muerte. Y de nuevo el milagro en forma de una persona donante de unos pulmones de recambio que te dan la oportunidad de volver a nacer y seguir peleando.

Y así un montón de baches que forman parte de esa fibrosis quística que es parte de ti. Pero siempre hay un milagro detrás de cada batalla que te agarra fuerte, que te regala una sonrisa, una mirada y un abrazo. Esa asociación de pacientes, ese ser mágico, esa mujer maravillosa, ese amigo del alma, esa hija increíble, ese ángel, esa doctora fantástica…

Y últimamente los milagros están llegando por mil sitios a la vez, de personas de toda España luchando juntas por la aprobación de un medicamento llamado Kaftrio que cambiaría la VIDA de muchas personas afectadas por esta cruel enfermedad, devolviéndoles ese aire que ahora mismo no pueden respirar.

Ojalá los milagros sigan y sigan… haciendo posible que la FQ algún día no sea una enfermedad mortal o incluso… NO EXISTA.

Pedro Pérez Navarro

 

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