Quince años de autonomía gracias a una casilla

Foto de Mohamed en la que se lee "El gesto legendario"

editor

28 Abril, 2026

Captación de recursos

Cada mañana, antes de salir de casa, empieza mucho más que mi rutina: empieza mi autonomía. Gracias al Programa FAP (Fomento de Autonomía Personal) de Cocemfe Valencia, puedo levantarme, asearme, vestirme, desayunar y prepararme para afrontar el día. Puede parecer algo cotidiano, pero para mí ahí está la diferencia entre depender de las circunstancias o poder construir mi propia vida.

Llegué a València en 2011 desde Egipto para estudiar un máster. Al mismo tiempo, teletrabajaba con Oracle Egypt. Empezaba una nueva etapa, con ilusión y también con muchos retos que no siempre se ven desde fuera. Fue entonces cuando comenzó mi relación con el Programa FAP, un apoyo que me ha acompañado durante 15 años y que ha sido fundamental para que yo pudiera seguir avanzando.

Durante este tiempo he cambiado de trabajo cuatro veces. He seguido creciendo, adaptándome y abriendo camino. Pero nada de eso se sostiene solo con ganas. La autonomía personal necesita apoyos reales, constantes y bien entendidos. En mi caso, el FAP no ha sido solo un servicio: ha sido la estructura que me ha permitido estudiar, trabajar, hacer deporte y desarrollar mi proyecto de vida con dignidad.

Hoy trabajo en Cocemfe Valencia como técnico de mapeo de accesibilidad. Mi labor consiste en identificar barreras y detectar mejoras para que los entornos sean más accesibles para todas las personas. Y hay algo en mi historia que me emociona especialmente: las personas que me prestan apoyo en el FAP son hoy también compañeras de trabajo. Compartimos equipo, objetivos y compromiso. Para mí, eso representa de forma muy clara lo que significa la inclusión real.

Por eso, cuando se habla de la X Solidaria, yo no pienso en una casilla abstracta, sino en vidas concretas, en oportunidades, y en la posibilidad de que una persona pueda estudiar, trabajar, participar y aportar a la sociedad con los apoyos adecuados. Sin esa X, mi vida sería otra. Con ella, mi vida es mía.

Marcar la X Solidaria no cuesta nada, pero cambia vidas concretas. La mía es una de ellas.

Mohamed Ibrahim Soliman

Compartir: