La Biblioteca Central José María Artero como biblioteca inclusiva
Cuando hablo de la Biblioteca Central José María Artero, me gusta pensar que hablo de un espacio de todos y para todos. Desde su concepción, la accesibilidad y la inclusión han formado parte de nuestra manera de entender la biblioteca pública: un lugar en el que cualquier persona debe poder acceder a la cultura, la información y la lectura con la mayor autonomía posible.
Por eso, como responsable de la biblioteca, procuro que la accesibilidad esté presente en los distintos espacios y servicios. Nuestra señalética incorpora braille y pictogramas. Disponemos de zonas reservadas para personas con movilidad reducida y los mostradores de información y préstamo están adaptados. Contamos también con bucle magnético para personas con discapacidad auditiva.
La tecnología es otra de nuestras aliadas. Disponemos de ordenadores y dispositivos adaptados para personas con movilidad reducida, así como de un puesto específico para personas con discapacidad visual. Este espacio cuenta, entre otros recursos, con lámpara de aumento, lupa digital de sobremesa e impresora braille.
Pero una biblioteca inclusiva no se construye únicamente eliminando barreras físicas o incorporando tecnología, también debemos facilitar el acceso a la lectura. De hecho, contamos entre otras cuestiones con libros de Lectura Fácil, destinados a personas con diferentes necesidades de comprensión lectora, visitas guiadas a diversos colectivos y otras actividades, como por ejemplo la denominada ‘Braille, 200 años no es nada’, celebrada en nuestra biblioteca en colaboración con la ONCE el año pasado.
Consecuentemente, entiendo la biblioteca pública como un espacio de encuentro, aprendizaje y convivencia. Nuestro propósito es sencillo de expresar, aunque exige un trabajo permanente: que nadie encuentre una barrera que le impida sentirse parte de ella.
Juan Luis Mena Andrés
Jefe de Sección de Bibliotecas
del Ayuntamiento de Almería

