Cuando el aula duele: ‘bullying’ y alumnado con discapacidad

Cartel sobre la campaña

editor

02 Mayo, 2026

Formación

Cuando en las noticias se escucha un caso de ‘bullying’ es inevitable sentir un escalofrío y una sensación de fracaso social. Porque estamos fallando como sociedad si no somos capaces de proteger a los más vulnerables. Esto aumenta, si el acosado es una persona con discapacidad. 

En Asprona León, trabajamos con personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. Las personas a las que apoyamos recuerdan su etapa escolar con sufrimiento.

Por ejemplo, Ana, que nos cuenta cómo en su escuela, en los años sesenta, siendo muy pequeña, su profesora le ponía orejas de burro y la llevaba al rincón porque era “tonta” y no entendía. Ana pasaba los recreos sola porque el resto de las niñas no querían jugar con la “tonta”. Cambiar a un colegio de niños como ella, mejoró su vida.

O Daniel, que con solo tres años y medio se fue del colegio y nadie se percató, porque era invisible para todos. 

Y Cristina, a la que las compañeras del colegio ridiculizaban porque aprendía lento y le cortaron los tirantes de la mochila. 

Al escuchar estas y otras tantas historias no podemos quedarnos con los brazos cruzados. La infancia y el paso por el colegio tiene que ser una época que las personas con o sin discapacidad recuerden con cariño. 

Con otras entidades gestamos un proyecto para sensibilizar en las aulas empezando por el lenguaje: “Sin prejuicios en la lengua”.

A través de dinámicas de grupo ponemos al alumnado en situación al etiquetarles con palabras que hoy son insultos.

Llama la atención que hace no mucho, era normal decir que una persona con síndrome de Down era “mongola”, que alguien con discapacidad intelectual era deficiente, subnormal o anormal y esos eran los términos que en ese momento se entendía que eran correctos. 

Educar en inclusión también pasa por educar en el lenguaje y pasa por crear espacios para todos en el aula, sin dejar a nadie de lado por tener una discapacidad. Los niños de hoy serán los adultos de mañana y en sus manos queda la responsabilidad de seguir creando una sociedad donde todos tengamos nuestro espacio, donde lo diferente no se vea como raro. 

Contamos algunas historias de las que hoy hemos dado alguna pincelada, historias de personas, que han sufrido el acoso de sus iguales, historias de niños de su edad que, por prejuicios, sentían que ir a clase doliese tanto que hoy no les gusta hablar de ello.

Crear espacios donde las personas sean vistas como personas, con nombre y apellidos, con o sin discapacidad, como ciudadanos sin más es una de las tareas que debemos conseguir en el aula.

Para cualquier niño, ir al colegio no tiene que ser doloroso. Entre todos tenemos que ser capaces de educar a las nuevas generaciones para que en el futuro sean reconocidas como la generación que venció al ‘bullying’, en la que los niños sentían el aula como un lugar seguro, donde se formaron las personas que hicieron del mundo un lugar donde todos pudieron desarrollarse con libertad, creciendo con la certeza de que cada persona importa.

Mamen Robles Morilla, Asprona León 

 

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