OrbeaMonegros por la esclerosis múltiple, más que una carrera

Agna y Miguel durante la carrera

04.Mayo.2018

Deporte

Miguel y yo nos conocimos a través de las redes sociales, con la intención de intercambiar experiencias como deportistas y afectados por esclerosis múltiple. Teníamos claro que queríamos compartir un proyecto deportivo y solidario, ya que pensábamos de la misma forma.


Así nació el proyecto OrbeaMonegros por la Esclerosis Múltiple, de un sueño junto a Miguel López que pretendía dar visibilidad y sensibilizar a la sociedad sobre  esta enfermedad, que afecta a más de 47.000 personas en España.

Para encontrar un tratamiento curativo para esta enfermedad neurodegenerativa es esencial apoyar la investigación. Por eso se construye a través de la plataforma Mi Grano de Arena un reto solidario y deportivo, con el objetivo de recaudar dinero para la Fundación GAEM (https://www.migranodearena.org/reto/18206/orbea-monegros-por-la-esclerosis-mutiple).

Esta fundación es una entidad de afectados que impulsa des de hace más de diez años, proyectos de investigación innovadores que lleven a los afectados a poder pensar en una posible curación en un futuro próximo.

Para poder hacernos cargo de todo lo que suponía el coste de la carrera OrbeaMonegros por la Esclerosis Múltiple,  nos presentamos a las becas de Persigue tus sueños de GAES.  

Y es que a Miguel le hacía falta una bicicleta para la prueba y también había que pagar la inscripción,  entre otras cosas. Finalmente, conseguimos ser los elegidos, para la ayuda que otorgaba Fundación ONCE dentro de las becas ‘Construye tus sueños GAES’.

Gracias a esta ayuda, pudimos seguir con nuestro proyecto y llegar a la Orbea Monegros por la investigación de la Esclerosis Múltiple.
                                     
Después  de meses de entrenamiento, echando horas a la bicicleta, cuidando la alimentación, descansando, dando visibilidad a la enfermedad a través de las redes sociales, por fin llegó el día. Estábamos muy nerviosos pero a la vez felices por encontrarnos en el sitio donde queríamos, con esfuerzo, trabajo, e ilusión. ¡Lo habíamos conseguido!   
         
El día de la carrera, por suerte, una vez más el señor del tiempo se equivocó y nos hizo mucho sol. El Cierzo tampoco hizo presencia y todo iba a nuestro favor.    
              
Como afectados debemos tener una motivación para que cada día que nos levantemos, le encontremos un sentido a las cosas. Nosotros hemos encontrado en la práctica del deporte esa motivación. Teníamos claro lo que queríamos hacer Miguel y yo en esta carrera. No consistía en ganar, tampoco en hacer un buen tiempo, sino en disfrutar del deporte como nos gusta a nosotros. Hacer la OrbeaMonegros era el punto álgido de nuestro reto, después de un año, era muy importante estar allí para nosotros.

Durante el recorrido, nos íbamos mirando y comentando las jugadas mientras subíamos. Había algún momento que te adelantaba alguien que iba disfrazado con un tutú o algún grupo profesional y te venías arriba entre las risas. Fueron pasando los km y los avituallamientos.

El paisaje de los Monegros iba cambiando constantemente y era precioso. Podías estar adentrándote por un bosque con vegetación, como de repente, estar en un sitio muy árido. Cuando bajamos del Alto de Piedracita, el paisaje parecía sacado de una película del oeste americana.
La cosa nos iba muy bien. Nos faltaban 30 km para llegar a la meta; ya casi estábamos acariciando la gloria. Sin embargo, la sucesión de curvas, bajada fuerte, una mala trazada… fue demasiado tarde para Miguel.

Es la otra cara de Monegros, el accidente que tuvo Miguel. El resultado fueron 20 puntos de sutura en la mandíbula, un dedo fisurado y rozaduras múltiples por todo su cuerpo.

Pero Miguel me lo dijo muy claro: debía acabar la prueba por los dos, porque habíamos llegado hasta allí por algo.

Los últimos 30 km fueron duros, no por la dificultad de la prueba, sino porque Miguel ya no estaba. Fueron lentos de hacer, ya no íbamos al mismo ritmo.

Somos conscientes de que estamos expuestos a muchas cosas como afectados por esclerosis múltiple, pero veníamos a eso, a jugar.

La vida está llena de baches y de dificultades, te tienes que caer, volver a levantar y mirar hacia adelante.  Con la Esclerosis hemos aprendido exactamente eso.
 
Al final se hicieron los 117km por la Esclerosis Múltiple y nos dieron a Miguel y a mí el premio de superación de la prueba. Representaba a todas esas personas que nos habían apoyado en nuestro proyecto. Y también a todos los afectados que tienen alguna dificultad física y ven que su vida está cambiando. Va para todos ellos ese premio, porque no se trata de hacer 117km o escalar el Everest, se trata de seguir viviendo y mirar siempre hacia delante.

Ahora que han pasado ya los días y volvemos a la normalidad, ya estamos pensando en el próximo reto. Algo tenemos claro los dos: hemos venido a luchar y no vamos a parar de hacerlo.
 

Agna Egea,

participante junto a Miguel López 

en la OrbeaMonegros por la Esclerosis Múltiple


 

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