Esclerosis múltiple: cuando el diagnóstico nos cambia la vida

Pedro Cuesta en un exterior con zona verde

editor

29 Mayo, 2026

Derechos

Recibir el diagnóstico de esclerosis múltiple en casa es sentir cómo, de repente, el suelo se quiebra bajo tus pies. Mi relación con la ‘enfermedad de las mil caras’ comenzó hace años cuando mi esposa fue diagnosticada. En ese instante, nuestra realidad cambió por completo y nos obligó a toda la familia a replantearnos cómo apoyar mejor a quien se enfrenta a esta situación. 

Vivir con esclerosis múltiple significa convivir con la incertidumbre. Como familiar, ves de cerca síntomas a menudo invisibles, como la fatiga, el dolor o los problemas de equilibrio que, aunque no siempre se notan por fuera, tienen un impacto profundo en la autonomía, el empleo y las relaciones sociales. Te conviertes en un apoyo constante, pero también comprendes pronto que no puedes, ni debes, hacer este camino solo. 

Esa necesidad de respuestas nos llevó a buscar ayuda en la Asociación Mostoleña de Esclerosis Múltiple (AMDEM). Allí descubrimos que las asociaciones son mucho más que un centro de servicios; son una red de apoyo integral fundamental. En estas entidades, las familias recibimos información veraz, asesoramiento jurídico y social, y el acompañamiento psicológico necesario para procesar el impacto emocional del diagnóstico. Además, ofrecen rehabilitación especializada (fisioterapia, terapia ocupacional o logopedia) que son pilares básicos para mantener la calidad de vida. 

Pronto comprendí que también podía aportar mi granito de arena a esta causa. Lo que empezó como una colaboración local me ha llevado, tras años de implicación, a presidir la Asociación Española de Esclerosis Múltiple (AEDEM-COCEMFE). Desde aquí, mi visión es clara: cuando cuidamos y acompañamos a una persona con esclerosis múltiple, estamos cuidando también a todo su núcleo familiar, porque la enfermedad nos afecta a todos. 

En vísperas del Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, nuestra voz debe ser más fuerte que nunca. No solo pedimos comprensión ante la invisibilidad de la enfermedad; exigimos realidades. Es vital avanzar en el diagnóstico precoz para implementar estrategias que frenen la discapacidad antes de que sea tarde. Reclamamos una protección social real desde el diagnóstico para preservar la estabilidad económica de las familias. Y, sobre todo, una financiación estable para que las asociaciones sigan siendo ese puerto seguro donde acudir cuando el sistema sanitario no llega a todo. 

A quienes acaban de recibir el diagnóstico, les diría: no estáis solos. Hay esperanza en la ciencia y hay fuerza en el movimiento asociativo. Porque ‘Juntos, somos más fuertes que la esclerosis múltiple’.

Pedro Cuesta Aguilar 

presidente de AEDEM-COCEMFE

 

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