De la curiosidad al laboratorio
Las frases “Y tú… ¿Qué quieres ser de mayor?”, “¿De qué quieres trabajar cuando crezcas?” o “La selectividad es muy importante, os jugáis mucho” eran tan solo unas cuantas de todas las que me decían cuando tenía 16 años y estaba en el instituto. ¿Te sientes identificada? Pues hola, encantada. Me llamo Elena y yo a esa edad por lo único que sentía curiosidad era por la biología.
Cuando terminé bachillerato tenía dos cosas claras. La primera es que no quería hacer una carrera por el momento y la segunda es que debía operarme la espalda por salud. En ese instante de mi vida hubo un antes y un después. Tras la intervención, me colocaron dos barras de titanio en la columna para ayudar a que estuviera recta, pero lejos de frenarme, la operación me hizo más fuerte. Así fue como decidí que quería dedicarme el resto de mi vida a ayudar a los demás y me decanté por realizar el Grado Superior de Anatomía Patológica y Citodiagnóstico. Lo sé, no es un nombre ni corto ni fácil de decir, mi abuela incluso tuvo que apuntárselo en un papel para cuando la gente le preguntara. En dicho ciclo aprendí mucho sobre el trabajo de laboratorio; tanto me gustó que saqué matrícula de honor, la cual me permitió cursar la carrera de Biomedicina Básica y Experimental.
Fue una etapa muy bonita, donde además de formarme como investigadora biomédica hice grandes amigos y conocí a excelentes profesoras que me impulsaron a avanzar y a mejorar como científica, llevándome este camino a ser coautora de mi primer artículo científico, uno de mis grandes sueños desde que hice el grado. En 4º de carrera descubrí mi vocación: la reproducción humana asistida y realicé un máster para especializarme como embrióloga con la finalidad de ayudar a todas aquellas mujeres que desean ser madres, pero que, por enfermedades, edad avanzada u otras cuestiones de la vida no pueden. Es muy gratificante ver que has ayudado a una familia a tener un hijo.
Como podéis ver, mi camino en la ciencia lo fui escribiendo yo misma sobre la marcha, por ese motivo me gustaría animaros a todas aquellas niñas, mujeres y, en definitiva, personas, que sueñen con llegar a ser médicas, enfermeras, químicas, científicas, que no duden de sus posibilidades, ya que estoy segura de que con esfuerzo pueden llegar todo lo lejos que se propongan.
¡Feliz Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia!
Elena Vidal Nogales

