Desde la diversidad: mi experiencia en el CIUD 2025
Soy Elena, estudiante con discapacidad y graduada en Trabajo Social. Recientemente tuve la fortuna de ser becada por Fundación ONCE, en la convocatoria ‘Jóvenes Líderes’, para asistir al VII Congreso Internacional Universidad y Discapacidad (CIUD 2025), que se celebró del 19 al 21 de noviembre en Granada.
Desde el primer momento comprendí que este congreso era mucho más que unas jornadas: era un espacio de esperanza, debate y empoderamiento. Superando por completo mis expectativas, durante los tres días descubrí una programación vibrante y conocí a compañeras con proyectos y propuestas muy potentes —quienes han sido una gran fuente de inspiración para mí—.
Quiero destacar lo nutritivas que resultaron las sesiones del llamado ‘Espacio Joven’, donde se celebraron debates tan relevantes como ‘Evaluando la universidad ¿Qué piensa el estudiantado? — formación y perspectivas de empleo’ y ‘Más allá de las aulas: la participación como eje de la inclusión universitaria’. Ver a personas que comparten mis vivencias alzar la voz, reflexionar en público, cuestionar duramente los modelos tradicionales y proponer cambios reales —no solo paliativos superficiales— ha sido ‘empoderador’. A pesar de venir de realidades distintas, no estamos solas: nuestras experiencias importan, nuestras voces deben ser escuchadas y merecen ser la base de la construcción conjunta de espacios educativos verdaderamente inclusivos.
Esa pluralidad de voces —con realidades, capacidades y sensibilidades diferentes— dio lugar a un enfoque interseccional e integral de la discapacidad que, en mi opinión, representa el futuro de la inclusión: una inclusión que reconoce la diversidad en toda su complejidad y no se reduce a una falsa ilusión de inclusión mediante una rampa mal diseñada...
Para mí, la inclusión deja de ser una aspiración lejana y se convierte en una práctica diaria, una reconsideración profunda de los sistemas establecidos, un compromiso colectivo. Continuaremos adelante con voz propia, desde la diversidad, con la convicción de que una universidad —y una sociedad— inclusiva no solo es posible, sino urgente y necesaria.
Finalmente, quisiera agradecer de corazón al equipo organizador de ‘Jóvenes Líderes’ y a Fundación ONCE por hacer posible mi participación en el congreso, por creer en nosotros; y por crear estos valiosos espacios de encuentro y transformación, profundamente enriquecedores tanto personal como profesionalmente.
Con cariño, esperanza y compromiso.
Elena Pugnaire

