Creer en ti

Imagen de Mariña y Laura, su preparadora laboral y amiga

02.Abril.2019

Historias personales

Me llamo Mariña y tengo 23 años. Vivo en Lugo con mis padres y con mi hermano Iago, que tiene 20 años. Los dos tenemos autismo.
 
De pequeña no sabía jugar con los demás niños y estaba siempre sola. Me gustaba mucho ver vídeos musicales, salir de paseo, ir al parque, tomar helados y ver cómo subían y bajaban las puertas de los garajes. Y abrazar a algunos niños.
 
Hasta los 15 años fui al colegio. Desde los 11 años estuve con cuatro compañeros más en un aula TEA. Todos esos años tuve compañeros y profesores que me ayudaron mucho a entender el mundo y a aprender. Otros en cambio, no me ayudaron nada. No porque fuesen malos, sino porque no sabían nada de las personas con autismo ni tampoco querían aprender. Mi madre dice que lo peor del mundo es la ignorancia sobre las personas que somos diferentes.
 
Desde los 15 hasta los 21 años fui al Instituto, también en un aula TEA, y allí seguí aprendiendo. Todos esos años hubo momentos muy buenos y también muy malos, pero yo ahora me acuerdo sobre todo de mis amigos y de las personas que me entendieron, me quisieron y más me ayudaron. 
 
Cuando cumplí 21 años empezó una época nueva. El Instituto se terminó y mis padres estaban intranquilos porque no sabían cómo ayudarme a organizar el futuro. Yo también estaba muy nerviosa. Mis padres decidieron reunir a un grupo de terapeutas y amigos para apoyarme. Hicimos una Planificación Personal, y me ayudaron a decidir cómo quería que fuese mi vida de mujer adulta. 
 
Y empecé mi formación prelaboral. Laura, mi preparadora laboral, me enseñó varios trabajos a ver cuál era el que más me gustaba. Por ahora lo que más me gusta es trabajar en un hotel, aunque un día por semana voy también a un curso de peluquería. 
 
Ahora hago prácticas de limpiadora en un hotel y dicen que aprendo deprisa. Laura ya sólo tiene que enseñarme las tareas que son nuevas. Mis compañeras del hotel me quieren mucho y les gusta que les ayude. Y yo voy muy contenta. Además, me encanta trabajar con el uniforme: es muy chulo.
 
Como yo sé hablar muy poco y leo y escribo solo frases muy cortas, casi nadie creía que fuese capaz de hacer lo que ahora hago. Pero mis padres, mis terapeutas y mis amigos sí creyeron siempre en mí, por eso tuve la oportunidad de hacer lo que hago ahora. Y voy a seguir aprendiendo cada día más.
 
Dentro de unos años me gustaría poder vivir con amigas y amigos en un piso. Y seguir yendo por las tardes a mis clases de piano y de baile, a merendar por ahí, al cine o a conciertos. Y tener trabajo en un hotel. Y poder irme de fin de semana con mis amigos. Eso es lo que me gustaría. Si las personas que me quieren siguen creyendo en mí, seguro que lo voy a conseguir.
 
 
Mariña, usuaria de la Asociación Aspanaes, 
socia de la Confederación Autismo España,
con la participación de su madre, como persona de apoyo 
 
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