Un día en mi vida con esclerosis múltiple

Imagen de unos molinos en blanco y negro con los que Marta quiere visibilizar su lucha contra la EM

30.Mayo.2019

Historias personales

Me despierto después de una noche algo movida. Entre que espero a que me entre el sueño, puedo estar más de una hora dando vueltas de un lado para otro, como si fuera un hámster en su jaula, sin mayor sentido que quedarme dormida por el mareo. Hoy me toca contar ovejas, pero mi mayor temor es:
¡tenerme que levantar a hacer pis!, más de dos veces o quizás más, y luego volver a dormirme, otra noche en blanco. ¡Y eso que dejo de tomar líquidos a las 9 de la noche! Hoy he tenido suerte: sólo me ha tocado levantarme una vez, ¡me he quedado dormida enseguida!
 
Me preparo para levantarme de la cama y lo hago tal y como me han enseñado, me pongo de lado, y saco las piernas primero. Hoy están algo tiesas, y me cuesta algo más doblarlas, pero lo logro y tomo impulso. Ya estoy en pie. Ahora toca desayuno, aseo y vestirse. Eso sí, siempre con ropa fácil de poner: fuera camisas y zapatos con cordones; no estoy para retos difíciles, que mi vida en sí ya lo es. 
 
Ya vestida, y bien estirada mi cama (soy experta en que parezca que está bien hecha), me pongo mi dictus para que pueda levantar el pie y así no caerme en estas magníficas aceras de Madrid. Y aún me queda mi último accesorio, mi  bastón, como si fuera Thor, siempre lista para cualquier imprevisto, pero sobre todo para no besar el suelo, y  levantarme. Y siempre con ayuda, claro está. No sin antes sentarme a descansar, ya empiezo a estar cansada. Y encima hoy va a hacer calor; duración de mi batería menos de medio día. 
 
Hay que moverse. Veamos, es lunes, me toca fisioterapia, terapia grupal, y terapia ocupacional, dos horas haciendo ejercicios y hablando con otra gente que tiene lo mismo que yo, para saber que esta lucha es mejor hacerla en grupo.
 
Aún quedan fuerzas y ganas, salgo a la calle y doy un corto paseo de cinco minutos, siempre con banco cerca para descansar. Que todavía me queda  semana. Y siempre con esos comentarios de la gente que podría hacer algo más de ejercicio, así estaría mejor, y que levante más las piernas, y sobretodo que ponga el pie derecho, como si lo hiciera a posta, o me gustara andar así.
 
Por la noche y sin casi fuerza, me animo y hago 15 minutos de bici, así dormiré del tirón
 
Porque una cosa me ha quedado clara: hay que seguir haciendo cosas y haciendo por hacer, porque cuanto menos haces, menos acabarás haciendo.
 
Gracias a mi familia, amig@s, fisios y TOs. 
 
 
Marta Ruiz
Afectada de esclerosis múltiple, 
perteneciente a la Asociación de Esclerosis Múltiple Madrid
 
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