Explosión de solidaridad

Ismael con el chaleco de voluntario de Fundación ONCE

14.Mayo.2020

Voluntariado

Mi nombre es Ismael y llevo ya un año compatibilizando mi trabajo y vida personal con el voluntariado en Fundación ONCE.
 
El motivo principal de querer participar en estas tareas es sencillo e igual para todos los voluntarios: ayudar. No se necesita ningún tipo de preparación especial ni estudios, solamente cumplir dos requisitos: tener tiempo libre para ello y ganas de hacerlo.
 
Durante este año he podido realizar tareas de acompañamiento a diferentes eventos, y la función principal de nuestro trabajo es siempre la misma, ser una persona de ayuda o apoyo para quien por sus medios o limitaciones lo necesite.
 
Por desgracia el último mes está siendo especial para todos, y la ayuda también ha variado, así como las tareas que hay que desempeñar. Donde antes el ocio y tiempo libre eran las prioridades, ahora son otras mucho mas importantes. Llevamos medicinas de los hospitales a casas particulares; repartimos comida de diferentes bancos de alimentos y/o asociaciones; y distribuimos y recogemos material específico para la fabricación de protectores para los sanitarios. Gracias a gente que desinteresadamente imprime en sus casas diferentes piezas que luego son ensambladas y distribuidas a los hospitales o centros de salud.
 
La ayuda se ha transformado en necesidad para muchos. Gente o familias que no pueden desplazarse, o que no tienen cómo comprar alimentos. Lo mismo con las medicinas. Y parecido con las máscaras de protección que necesitan nuestros sanitarios para poder curarnos sin poner en peligro su propia salud.
 
Pero la necesidad de estos días también genera una explosión de solidaridad: empezamos siendo poco más de 15 y ahora somos unas 200 personas con ganas y capacidad para poder ayudar a los demás. Contrasta la dificultad de los días que nos tocan vivir con la gran cantidad de gente dispuesta a ayudar.
 
Personalmente me genera una gran alegría poder invertir mi tiempo y mis ganas en ayudar en estos momentos. Fundación ONCE pone los medios y busca las necesidades que hay que cubrir; los voluntarios somos la mano de obra, los que utilizamos esos medios para poder asistir de muchas maneras a quien lo necesite. Y gracias a la avalancha de voluntarios, estas necesidades, muchas veces básicas, se van cubriendo con ganas y un poco de esfuerzo.
 
Esperemos que esta situación termine pronto, y cuando lo haga sea seguro para todos, minimizando lo más posible el daño, pero mientras tanto, que cada uno aporte lo que sepa y pueda, con el fin de poder retomar nuestras vidas y nuestros trabajos.
 
Un saludo y mis mejores deseos.
 
Ismael Fernández Moraleda,
voluntario de Fundación ONCE 
 
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