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Imagen de una voluntaria de Fundación ONCE llevando una caja de comida a un domicilio

30.Diciembre.2020

Institucional

Hace un año afrontábamos las Navidades decidiendo con quién nos íbamos a juntar para esa cena, ese brindis, ese baile y esos abrazos. Hace un año, afrontábamos el Patronato de Fundación ONCE afirmando que había sido uno de los mejores ejercicios de nuestra historia, preparando un 2020 lleno de nuevos proyectos, ilusionados con poder llegar a más beneficiarios que nunca…

No podíamos imaginar que, solo unos meses después, una realidad diferente nos confinaba en nuestras casas, nos despojaba de la cotidianeidad, de la cercanía a los nuestros, de la libertad a la hora de movernos … y, por primera vez en casi 82 años de historia, nuestros compañeros vendedores abandonaban las calles y plazas de nuestro país, esos compañeros que son termómetro y centinelas de la ilusión de la sociedad española. Un termómetro que tiene fiebre cuando tiene fiebre nuestro país y que empieza a encontrarse mejor cuando la temperatura de ‘esta España nuestrabaja.

Esta fundación también enfermó en el mes de marzo. Algunos compañeros y compañeras y sus familiares fueron atacados por este terrible virus, crecía nuestra preocupación e inquietud por ellos en aquellos terribles días. Pero nuestra fundación también enfermó porque, de repente, no podíamos desarrollar nuestro trabajo con normalidad y teníamos que atender las mismas, o incluso mayores necesidades, con menos recursos. ¡Qué difíciles aquellas primeras semanas, qué sensación de confusión, de impotencia y a la vez qué necesidad de reinventar soluciones!

En paralelo, veíamos cómo surgían miles de acciones de voluntariado. Fundación ONCE se colocaba su chaleco de 'Voluntaria’ y se remangaba para hacer llegar alimentos, medicamentos, mascarillas, alivio domiciliario, etc., a aquellos que más lo necesitaban. Una vez más, hemos sido capaces de demostrar que las personas que formamos el Grupo Social ONCE estamos al servicio de la sociedad española, que sabemos devolver esa confianza y ese cariño que nos brindan los ciudadanos a diario y que, ante todo y por encima de todo, estamos al servicio de las personas.

Con estos aprendizajes hemos llegado a la Navidad de 2020 cansados, con algunas cicatrices, pero también orgullosos de cómo estamos haciendo frente, entre todos, a esta difícil situación sanitaria, social y económica que todavía nos sacude.

El patronato de este año ha sido testigo de cómo, a pesar de las estrecheces económicas, hemos sido capaces de hacer muchas cosas: más de 7.500 empleos; más de 11.000 personas con discapacidad formadas; más de 800 becas; más de 200 mujeres con discapacidad víctimas de violencia de género han encontrado un trabajo; los proyectos de I+D avanzan y nos ilusionan; seguimos contribuyendo a la consolidación de una cultura social de la accesibilidad; Inserta tiene nuevos recursos para promover el empleo de las personas con discapacidad en Latinoamérica, en Portugal, Francia, Marruecos y Alemania; nuestra serie ‘ON Fologüers’ recibe el premio de la Asociación Española de Fundaciones, y el Fondo Social Europeo confía una vez más en Fundación ONCE para atender a las personas con discapacidad en estos momentos tan críticos.

Podemos sentirnos mucho más tranquilos viendo a nuestros vendedores nuevamente en la calle, haciendo como siempre su trabajo, en condiciones muy duras, pero ilusionados porque han percibido una vez más que la sociedad sigue confiando en nosotros, siente que nos sigue necesitando, y nos ha dado señales inequívocas de que, aunque nosotros tuvimos que salir de las calles, la gente bonita de nuestro país siempre nos hace un hueco en su corazón.

Los resultados sociales no han sido los mejores de la historia, pero, gracias a la gente bonita de Fundación ONCE, de Inserta y de todo el grupo social ONCE, han sido los mejores posibles en los momentos que estamos viviendo. Ha habido algunos proyectos que hemos tenido que congelar en espera de tiempos más propicios, pero el patronato de este año ha servido para agradecer a todos el esfuerzo, la comprensión, la aceptación de los cambios, la reinvención, la capacidad de superarnos.... Y con este agradecimiento es con el que yo quiero acabar estas líneas.

Gracias compañeros y compañeras por esa fuerza e ilusión con la que habéis hecho frente al 2020. Gracias por aportar todo vuestro saber hacer en los momentos más difíciles, por no desfallecer, por buscar soluciones y, sobre todo, por conseguir que en todo momento hayamos tenido el sentimiento de que, por encima de todo, contra viento y marea, siempre se puede contar con vosotros, con la gente bonita de Fundación ONCE y de Inserta.

Os deseo todo lo mejor para 2021, un año al que estoy seguro que, entre todos, conseguiremos hacer bonito, como la gente de esta fundación.

 

 

Alberto Durán

vicepresidente ejecutivo

Fundación ONCE

 

 

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