Mi amigo Parkinson y yo

Foto de una persona realizando ejercicios de rehabilitación de coordinación

11.Abril.2021

Movimiento asociativo

Me llamo Juan Carlos y mi relación formal con el párkinson comienza sobre el año 2002, cuando fui diagnosticado de párkinson de inicio precoz con 42 años. Y digo formal porque un tiempo atrás ya empezábamos nuestra amistad pero yo no lo sabía.

El diagnóstico fue un duro golpe para mí y mi familia, difícil de asimilar en sus inicios para todos. A partir de ahí comenzó mi periplo con la administración, que tras varias revisiones en el Tribunal Médico Militar (puesto que soy Guardia Civil de Tráfico) conseguí la Incapacidad Permanente Absoluta en 2008.

Los primeros años con la patología fueron ‘bien’. Los síntomas iban evolucionando poco a poco, pero mi Amigo y yo nos íbamos adaptando a cada situación, tomando multitud de fármacos. En septiembre de 2015 me intervinieron de la Estimulación Cerebral Profunda, y tras varios ‘retoques’ en quirófano todo fue fenomenal.

Teniendo en cuenta que esta enfermedad no tiene cura y es progresiva, con el paso de los años fue insuficiente, por lo que en Junio de 2019 me propusieron para ponerme la ‘bomba de apomorfina’ (apomorfina en bomba de perfusión continua), que ha sido mi salvación, ya que la medicación no me estaba haciendo el mismo efecto por el tiempo que llevaba tomándola.

Mi párkinson es muy peculiar: tengo bastante rigidez y mucha lentitud en los movimientos, la voz también se me ha visto afectada, e incluso estoy teniendo algunos trastornos compulsivos en relación con el bricolaje (que llevan de cabeza a mi familia).

Para tratar todos estos síntomas, acudo a la Asociación Párkinson Sevilla desde mi diagnóstico, de la cual soy vicepresidente desde hace más de diez años, en la que llevo a cabo una rehabilitación integral en las áreas física, psicológica y logopédica, agradeciendo enormemente su labor y atención para con los enfermos y sus familias. Estoy muy orgulloso de pertenecer a la asociación, siendo un gran referente que me ha ayudado bastante a seguir luchando de la mano de mi amigo y ver la vida desde otra perspectiva.

La pandemia ha sido un empujón más para la enfermedad. El confinamiento fue muy duro; no podíamos salir, y aunque no podía asistir a la asociación, no paramos la actividad trabajando de manera online a través de intervenciones en todas las áreas.

La situación actual está siendo cada vez más difícil de llevar, está afectando negativamente en el avance de los síntomas de la enfermedad, y el uso de mascarillas y el aislamiento social que tenemos que llevar están siendo detonantes en mí. No obstante, no me rindo y continúo siempre, con el apoyo de mi familia y la ayuda de la Asociación, y como siempre digo: ‘para atrás, ni para coger impulso’.

Gracias

 

 

Juan Carlos Barriga Guillén,

paciente de párkinson

 

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